lunes, 5 de enero de 2015


Y mientras media Talavera hacía cola para comerse un trozo del roscón de 100 metros, con 2.000 euros en premios, un castañero, que tenía su puesto al lado, ofrecía otro tipo de tentepie. Y no eran pocos los que se acercaban a su puesto para conseguir unas castañas asadas. Quizá para matar el gusanillo de la espera, quizá para calentarse las manos.. o quizá porque sabían que no habría raciones para todos. De todas formas, siempre hay otras alternativas a la hora de tomarse algo por las calles de nuestra ciudad...

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