martes, 17 de febrero de 2015


- LOCAL - Don José Luis, el párroco de Las Herencias (Toledo), acude tres días a la semana para dar misa ordinaria en la pedanía de El Membrillo, distante algo más de 12 kilómetros. Es su obligación como sacerdote. Sin embargo, cuando alguno de los 205 habitantes de esta pedanía de la comarca de La Jara requiere sus servicios para un funeral o para una misa por el alma de un difunto la cosa cambia. Don José Luis, que se desplaza en taxi desde Las Herencias, pasa después la factura del taxi –algo más de 60 euros por el viaje de ida y vuelta- a quien ha solicitado esa misa.

Ante esta situación, un grupo de vecinos de El Membrillo se ha dirigido al Arzobispado de Toledo pidiendo que se dote a este sacerdote de un vehículo particular, coche del que disponía su antecesor hasta hace unos meses, Santiago Martínez. El problema llegó cuando el actual párroco renunció a este automóvil como “voto de pobreza”. Una renuncia que ahora repercute en el bolsillo de los habitantes de esta pequeña pedanía donde los vecinos también aseguran que don José Luis les exige después de dar misa que alguien le proporcione la comida.

La petición vecinal ya ha llegado al Arzobispado de Toledo donde el dinero no sobre precisamente. Y es que según datos de la jerarquía eclesiástica toledana, sus cuentas arrojan un déficit del 3,76 por ciento pues mantiene una deuda de 9,9 millones de euros con varias entidades bancarias. Además, las nóminas de los 500 sacerdotes de la diócesis –también de don José Luis- se congelaron en 2014 para cuadrar las cuentas ante un descenso de los ingresos. Con estas cifras, el Arzobispado tendrá que decidir si proporciona un coche al cura de Las Herencias o si éste seguirá desplazándose en taxi hasta El Membrillo.

FUENTE - http://www.lasprovincias.es/sociedad/201502/17/cura-misa-pedania-toledo-20150217152647-rc.html

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