martes, 17 de marzo de 2015


- NUESTRA TALAVERA - Tito Livio, a propósito de Quinto Fulvio Flaco, quien en 181 a. C. hubo de hacer frente a una coalición de pueblos de la región y Plinio el Viejo (Nh., 4.118) mencionando el gentilicio de sus habitantes, se refieren a Caesarobriga, municipio estipendiario de la Lusitania.

 De la raigambre prerromana sugerida por el sufijo céltico en -briga se conoce poco. Se sabe que fuentes medievales árabes citan el lugar de Talabira —que corresponde a un topónimo también de raíz céltica, del tipo de Talabara o de Talabriga, asociable además al nombre de una Ebora que está por la misma zona— que aparece en una descripción geográfica de la mitad del siglo X y en las crónicas antiguas se nombra en 713, momento de la expansión y conquista árabe de la Península Ibérica. En el Cronicón Emilianense, del año 883, aparece Talabayra, antigua sede episcopal dentro de la provincia de Lusitania. En el libro Descripción de España de Xerif Aledris, en 1153, se nombra Talbira.

La etimología del topónimo es confusa y, por consiguiente, objeto de especulaciones e hipótesis. Existen diversas teorías sobre la procedencia del nombre de la población. Según algunos, el vocablo Talavera se compone de Tala —pueblo— y Libura, ciudad carpetana mencionada por Ptolomeo que posteriormente se cita como Talabura.

 Otros afirman que es la unión de Tala —ciudad— con Vera, comarca vecina del noreste de Cáceres al pie de la sierra de Gredos. La argumentación más plausible es la que se refiere al río Tajo, situando el nombre de Talavera como primitivo hidrónimo. Aunque hay distintas propuestas etimológicas, todo señala a que Talavera tenga su étimo en el antiguo topónimo prerromano Talabara, que se puede interpretar como "frente a, junto a Bara".

Ese Bara quizás sea en origen el nombre del río, que denomina a la población por la que pasa. Los topónimos con las formas Tala o sus derivados son primariamente hidrónimos por tres razones: la alta proporción de ocasiones en que efectivamente lo son, la frecuencia con que los otros están a orillas de cursos fluviales —sería el caso— y además porque los sufijos utilizados en esas palabras son característicos de la hidronimia paleoeuropea. Así, E. Bascuas ha interpretado este topónimo como derivado de la base paleoeuropea *tal-, derivada de la raíz hidronímica indoeuropea *tā- "derretirse, fluir".

En cuanto al distintivo «de la Reina», este data de la Edad Media, tras la concesión en 1328 de la ciudad por parte del rey Alfonso XI a su consorte María de Portugal como regalo de boda.

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