jueves, 23 de abril de 2015


Que comparece el responsable de la agencia tributaria para decir que se ha conseguido regularizar 124.000 millones de euros que estaban vaya usted a saber dónde y antes no tributaban pero ahora lo van a hacer… No deja de ser una soplapollez, (disculpen la expresión).

Que acto seguido al ser preguntado por la famosa lista de beneficiarios de esa amnistía, salga diciendo que hay de todos y para todos es bastante más grave, sobre todo cuando el ministro y el presidente están pidiendo no decir quiénes son los ¿25.000 beneficiarios? Repartir la mierda entre todos cuando no se reparte la pasta, que es objeto de un fraude a todos los españoles no deja de ser obsceno.

Mucho más si tenemos en cuenta que una aportación importante a esa bolsa de fraude y defraudadores regularizados tiene una vinculación directa con el partido popular, Barcenas o Rato están supuestamente en esa lista. Que al día siguiente de esa comparecencia hacienda haga público que  una empresa constructora pagaba a Trillo y Martinez  Pujalte  por las adjudicaciones de los parques eólicos en Castilla León… teniendo en cuenta que Trillo es uno de los responsables máximo de los servicios jurídicos de PP ya es de traca.  Puesto que el gobierno del partido popular ha sido el que ha laminado el desarrollo de las energías renovables. Pero vamos, que a pesar de aportarse las facturas no hay soporte de los trabajos realizados y hablan de asesoramiento verbal.

Y es que decía Guerra el otro día que Rajoy tiene en la cárcel más amigos que “el Vaquilla”.

Pero no se ya si por ese u otro motivo los líderes y lideresas del PP de varias zonas de España, empezando por la Galicia natal del presidente empiezan a descartarle para sucederse a si mismo. La existencia de un supuesto grupo de apoyo a la vicepresidenta, calificado como “los sorayos”, no se si es cosa de broma. Desde luego después del reconocimiento de la amnistía como tal por parte de Soraya Sáenz de Santamaría en contra de los criterios mantenidos por su gobierno y el posterior desmentido del ministro Montoro negando tal amnistía y retomando aquello tan manido de la regularización, uno sa no sabe de qué va lo que pasa en la calle Génova, ni en Moncloa, ni en la Carrera de San Jerónimo.

El caso es que el gobierno no está fino y se le nota. Hace aguas y se nota. Las distracciones preelectorales se convierten en inmensas meteduras de pata que comprometen la imagen del gobierno, la credibilidad del PP y la marca España y la calidad de la democracia sobre todos. No se puede tomar por idiotas a tantos millones de españoles, de electores. Muchos que ya se reconocen engañados y otros que dicen no volver a cometer el mismo error.



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