miércoles, 29 de abril de 2015


Falsedad tras falsedad. Así podría referirme a este asunto de las encuestas que se manejan desde distintos ámbitos mediáticos y redes sociales, algunas amparadas desde Partido Popular de Castilla la Mancha.

Desde luego tratar de falsear la realidad del parecer de la inmensa mayoría de los talaveranos, de los castellano manchegos a propósito de la intención de voto no es ni más ni menos que la indecencia absurda de creerse las mentiras que ellos mismos se cuentan. Pero creo que de esto son conscientes en el propio PP, donde sin duda también hay descontentos y decepcionados con la presidenta regional, con Jaime Ramos y con su gestión. Desde luego así, a mí me lo han trasladado personalmente electores de toda la vida del PP.

Pero en estos días y hasta que los plazos establecidos por la junta electoral lo prohíban, se irán conociendo supuestos sondeos demoscópicos, encuestas de opinión y valoración de líderes que nada van a tener de útiles. Espacios intervenidos por vaya usted a saber quién y que otorgan la mayoría a quien más votos electrónicos son capaces de aportar. Votos que se consiguen eliminando la IP del ordenador, borrando las cookies y repitiendo el mismo voto muchas veces. Tantas que no sería de extrañar que a fuerza de pulsar las teclas, contrastando los resultados numéricos de esos supuestos sondeos nos encontrásemos con que pueda haber más ciberelectores que electores censados. He podido ver una encuesta de intención de voto que arrojaba el 110% repartido entre distintas opciones políticas y había incluso quien se la tomaba en serio.

Donde está el rigor? Donde la credibilidad? Esto lo que es, es lo que parece, una auténtica tomadura de pelo, un estrepitoso ridículo. He podido ver como en cuestión de instantes se incrementaban los resultados de 200 en 200 en favor del pp, supongo que siguiendo instrucciones concretas. Llegan a mis oídos que también se producen amenazas para publicar o no en algún medio, una encuesta regional en función al resultado que obtenga Cospedal.

Y me duele, me duele en lo político porque creo que los sondeos de opinión juegan un papel importante en la democracia de cualquier país desarrollado. Pero me duele también en lo profesional, podéis ver en mi perfil que mi formación es la de Licenciado en Ciencias Políticas y comprenderéis que algo de encuestas se. Me molesta que se pierda el rigor y la profesionalidad de estos trabajos.

Las encuestas marcan tendencias y en eso son válidas, y plantean aciertos, también errores.

Pero no son dogma de fe. Las encuestas electorales alcanzan ese estadio solo cuando se convierten en resultado cierto de una jornada electoral y esa todavía no se ha producido.

Basta ya de engaños, si alguien, a estas alturas del cuento quiere engañarse solo, que lo haga.

Pero los que pisamos la calles, estamos con las personas de nuestra ciudad y tocamos la realidad, somos escépticos sobre sus resultados, solo creemos el resultado final. Aunque la pulsión de la conversación con los ciudadanos, el café con los vecinos y la charleta en el súper nos marcan una tendencia que para nada se parece a la que desde el PP se traslada. Quizás por eso tienen tanto empeño en falsearla.


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