jueves, 4 de junio de 2015


Hoy no quiero hablar de cuestiones políticas, ni de resultados electorales. Hoy al más puro estilo Fernán Gómez estoy pensando en aquellas cosas que se podían ir “a la mierda”.

Además pido a mis lectores que apliquen la entonación debida, similar a la que el actor y director puso para entonar esa magnífica frase. Son distintas las cuestiones, aspectos, situaciones que provocarían este mismo desencadenante. Váyanse a la mierda los profetas del pasado, preconizadores y adivinadores de lo obvio, que no se mojan ni en la ducha, pero que siempre lo pensaron antes, porque ellos ya lo sabían. Siempre después de que pasen las cosas.

También los sostenedores de lo injusto. Los fabricantes de ruidos artificiales que distraen la atención.

A la mierda la sensación de soledad. Esa que provoca el propio desprecio, la falta de valoración personal, la que impide el crecimiento. A la mierda quienes se pretenden aprovechar de eso.

Los abusos y los abusadores, se pueden ir a la mierda. Porque se pongan como se pongan van a seguir siendo pequeños y miserables.

A la mierda las medias verdades, las medias mentiras, las mentiras piadosas y los milagreros de turno. A la mierda lo políticamente correcto, la versión oficial y los cuentos de hadas. Las mentiras que algunos se cuentan y terminan creyéndose cuando se sabe que son una trola. A la mierda la frustración que provocan las fantasías animadas, los fantasmas y los muertos vivientes.

A la mierda el miedo. A la mierda quedarse quieto y no seguir caminando. No intentar hacerlo tú mismo. Y a la mierda los que te recomiendan por tu bien que te estés quietecito.¡¡ Se pueden ir mucho a la mierda!!

Se puede ir a la mierda el teléfono móvil, que me hace sentir amarrado. Las miradas por encima del hombro. Y los falsos arrepentimientos. La falta de educación que tapa intenciones hipócritas. Se pueden ir a la mierda las personas sintéticas, las de plástico, esas que parecen maniquís de cartón piedra. A la mierda el puto dinero, que corrompe las entrañas de las personas, de la humanidad. A la mierda el egoísmo y el creerse el ombligo del mundo.

A la mierda los malos recuerdos, las sensaciones de nervios, la ansiedad, preocuparse por nada, despertarse del sueño. Los intereses ocultos, las falsas y las malas intenciones. Las sonrisas de medio lado, los dedos cruzados, los cortes de manga.

A la mierda las condiciones y quienes las ponen. A la mierda los chantajes, los chantajes morales y la falsa modestia.


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