jueves, 11 de junio de 2015


Mañana se constituyen los ayuntamientos. Muchos municipios contarán con gobiernos fruto de acuerdos y pactos, compromisos para llevar adelante la legislatura, pero también para sacar adelante la investidura. Propuestas de gobierno, programas conjuntos o sencillamente acuerdos puntuales.

Hoy, día de tormentas. Pero por fin también de calma, en Andalucía. Por fin uno de esos acuerdos, en la cuarta ocasión que se vota la investidura de la presidenta se han conseguido los apoyos suficientes. Después de semanas de contactos y reuniones, de ofrecimientos frustrados y con la boca chica, de peticiones inalcanzables, por fin hay gobierno. Algo necesario y por lo que los ciudadanos andaluces habían ido a las urnas. Algo que me temo, alguno de los parlamentarios andaluces electos por distintos partidos no han terminado de entender. El ejecutivo debe ser consecuencia de las elecciones y lo que ha quedado claro es que no hay mayorías absolutas. También ha quedado claro que hay quienes no están en disposición de implicarse en la labor de gobierno y se preocupa más de comenzar a erosionar y desgastar a quienes legitimamente  resultaron vencedores. Pero es más llamativa la forma de mirar a otro lado de quienes poseían la llave maestra. La ausencia es sonora en la bancada izquierda. Preferir quedarse fuera de todo órgano decisorio puede ser interpretado de muchas formas, pero las injerencias afinan hacia el centro de la diana. Acuerdos posibles o imposibles dependiendo del territorio donde se planteen. Ausencias sonoras parecidas a despistes añejos.

Creo profundamente, estoy convencido que los ciudadanos, los electores saben lo que deciden con su voto y no se equivocan. Cosa distinta es que mi convencimiento sobre la infalibilidad abarque a los responsables de todos los partidos. El maniqueísmos con el que nos están agasajando en algunos casos con motivo de garantizar gobiernos o estabilidades de listas más votadas sin importar el color, sin importar el para qué, ni el para quien, ni lo que se va a hacer.

Expresando voluntades extrañas en supuestos decálogos y soluciones a tomar en 8 años, me deja perplejo. Pero como está de moda ser de centro y parece ser que eso es estar centrado, Veremos lo que da de si la marea naranja…

Y llegados a este punto de mi reflexión, Christofer Lee con 93 años partió para reunirse con Sharuman y el Conde Drácula. Personajes de fantasía, inmortalizados por el primero en la pantalla del cine. Personajes siniestros a la sombra de la sombra. Esperemos que la realidad no supere a la ficción


0 comentarios:

Publicar un comentario