jueves, 30 de julio de 2015


Acabo de ver una fotografía de Rajoy dándose un baño, en lo que parece una charca, supongo que el presidente está de vacaciones y no haciendo una visita al estilo del fallecido Fraga Iribarne a Palomares. Bueno el caso es que me ha provocado el mismo efecto que el posado de cada verano de la Obregón.  Me provoca mucha indiferencia saber dónde, cómo y con quien pasan unos días de descanso. Mucho más sabiendo que dejaron cosas sin hacer, algunas de fácil solución.

Miren por ejemplo el asunto de ese alcalde de Castilla la Mancha que ha llamado puta barata podemita a la portavoz del PSOE. No me digan que no tiene fácil solución. Son excesos verbales que no se pueden consentir, vengan de donde vengan y los pronuncie quien los pronuncie. Así no se dignifica la política, comportamientos tan excesivos no contribuyen a la convivencia ni al buen funcionamiento del sistema democrático. El soterramiento del asunto, acallar las críticas por la vía de no contestar y escurrir el bulto es una irresponsabilidad infinita que implica suponer cual es el planteamiento que el  partido popular tienen cuando no se piensa como ellos, cual es la catadura moral del sujeto que las profiere y que además representa a ciudadanos. Y cuando no se hace nada, es porque el respeto del partido hacia esas conductas  que además son atentatorias con las mujeres es algo que deja mucho que desear. Si ese alcalde no ha sido capaz de dimitir, alguien, la sra. Cospedal como máxima responsable del PP en Castilla la Mancha, debería haberle indicado por donde está la puerta de salida.

La trama Púnica, sigue dando de qué hablar, las implicaciones de responsables del PP, de los que sus jefes no tenían ni idea de lo que estaban haciendo es de tanto bulto que, a estas alturas ya nadie se cree que sus jefes no tuvieran ni idea. Menos cuando el nuevo portavoz de partido ha reconocido que son asuntos que están frenando la recuperación de votos. Bueno a lo mejor alguno si se lo cree. Pero se sigue sospechando de exministros o expresidentes, de fundaciones presuntamente independientes y ajenas. La sospecha de la sospecha, ya saben.

Y es que el verano tiene estas cosas, que aplatana y reblandece. Aunque la experiencia me dice que alguno vendrá con aquello de la agosticidad. Porque a pesar de la pólvora que se emplea, no me parece a mí que se disparen balas. Y asuntos de importancia en Talavera están pasando de tapadillo y sin ejercicio de responsabilidad por parte de quienes la tienen. Los asuntos se terminan con su aparición mediática y después la noticia se agotó y parece que la responsabilidad política también. Aunque quizás sea por aquello de los 100 días… El caso es que esto no da mucho más de si.


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