jueves, 9 de julio de 2015


Seguramente podrán tacharme de ingenuo, incluso de iluso, pero yo creo que estamos viviendo un momento histórico. En efecto me refiero a todo esto que está pasando en Grecia, cuna de la democrácia y que nos afecta a todos los ciudadanos que estamos en el orbe de la Unión Europea.

Y es que son demasiadas situaciones y decisiones que oprimen una situación ya de por si apretada. Camino del tercer rescate los griegos ante el dogma y el rigor inflexible de la economía han decidido hacer política. En ningún caso se han negado a afrontar sus responsabilidades como deudores. Incluso hoy mismo el propio gobierno griego ha puesto esto de manifiesto. Pero sí están pidiendo una formula nueva y más flexible para poder hacerlo. Y desde luego han lanzado un órdago a la unión y a los poderes económicos europeos y mundiales. Los ciudadanos griegos, al fin y a la postre los paganos el invento han respaldado con su voto la política de su gobierno. Ha sido el gobierno quien ha devuelto al pueblo la soberanía de la decisión. Algo que se plantea y se cuestiona en el pensamiento de muchos cuando los dirigentes toman decisiones que no gustan. Pues ahí lo tienen. Incluso han añadido dos huevos duros más incorporando la dimisión del ministro para no entorpecer la negociación y facilitar el entendimiento.

Lo cierto y verdad es que no se entendería una Europa que deja caer a sus estados miembro.

Igual que parece que la apuesta del gobierno griego es un gesto controlado en busca de objetivos. Pero sin duda, y por eso me refiero al momento histórico, se ha producido un acontecimiento que marca un antes y un después en el proceso de construcción de Europa. Un acontecimiento político que pone en valor la referencia social de los gobierno. Que se gobierna para las personas y no para esos entes económicos abstractos que nadie es capaz de identificar y que si han sido capaces de colocar en distintos ámbitos de decisión a responsables, si me apuran casi funcionarios, incluso de ministros.

Lo de que otra Europa es posible, es cierto. Pero que no se le olvide a nadie que Europa será lo que queramos los europeos. La confección de ese superestado va más allá de ser capaces de dibujar un mapa sin líneas que marquen las fronteras. Veremos el plan que presenta el gobierno griego.  Quiero decir que alguna esperanza albergo, como ingenuo iluso de que se acerquen las posturas y se alcancen soluciones. Aunque los intentos por desviar las atenciones pasen por las posturas erráticas que en España, el “PODEMOS” de Pablo Iglesia vinculan sobre hipotéticas situaciones que pudieran afectarnos porque el partido que sustenta al gobierno griego sea primo hermano de ellos.

Mientras no sean  más serios quienes hacen según que críticas y quienes son objeto de ellas, no avanzamos.  Ni temores a entenderse, ni golpes en el pecho. Ni cerrazón, ni soberbia.  Soluciones.


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