jueves, 3 de septiembre de 2015


Decía una vieja canción de un viejo grupo de aquellos de la movida que ¿qué fue del siglo XX?

Y pateando calle y metido en mi propio pensamiento me dio por recordar. Paré un segundo a pensar en algunas cosas cercanas pero que de repente ya no veía, ya no encontraba. Hice un ejercicio de memoria por recuperar la imagen de antaño de algunos espacios, de algunas caras conocidas, de momentos. Y sin querer llegué al presente. Y me volvía a surgir la pregunta de antes, pero ya no era por el siglo en cuestión por lo que me interesaba.

Varias preguntas que empezaban de la misma forma. ¿Qué fue de….?
¿Qué fue de la famosa avioneta, de la tan llevada y traída avioneta de la Harinera? Esa que ninguno vimos volar, pero que siempre contemplamos surcar el mismo cielo al entrar y salir de Talavera por y hacia la nacional 5 dirección Madrid. Esa avioneta que, como si fuera un tesoro se desmontaba hace unos meses para reubicarla como seña y enseña de nuestra ciudad.

Quizás esa adecuación incluye recubrirla de azulejos amarillos y azules como esos de las Plazas de San Miguel y el Salvador, quizás es más sencillo, no hay rotondas vacías donde ubicarla. O aún más fácil, como se aproximaban unas elecciones se utilizó la avioneta como ariete de un “talaveranismo” del que otro quería hacer gala, pero ahora el dichoso aparato duerme el sueño de los justos. Al lado del busto de aquel insigne decapitado que lucía en la Plaza de la Tropical.

Un ciudadano insigne, un talaverano de pro me preguntaba ¿Qué fue de los patos del prado? Como tienen alas no supe que contestar, quizás emigraron a tierras más cálidas. Quizás el pavo real o el zorro que habitaban las pajareras y la vivienda habitual del zorro, (por no emplear el término que ustedes están pensando, igual que yo) emigraron primero a Alemania, a buscarse la vida y labrarse un porvenir.

El caso es que la Avenida de Palavicino, esa que casi nadie sabe cuál es pero no eres de Talavera si no…, pues que no tiene a algunos de sus moradores de toda la vida.
Pero no conviene posar la mirada demasiado tiempo en el recuerdo, ni cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo bien hecho bien parece y esto parece un culebrón.

¿Qué fue de mi… ciudad?

0 comentarios:

Publicar un comentario