domingo, 1 de mayo de 2016


Después de muchos años ya de crisis, de comprobar que no adelgazan las listas del paro y sí la de los desesperados, de asistir con impotencia a situaciones difíciles, dramáticas, que todos hemos vivido entre familiares, amigos o conocidos, llegamos a otro 1 de MAYO, a otro Día del Trabajo que, más que nunca, debería ser renombrado como Día de la Dignidad. Hemos tenido ocasión de comprobar cómo se han ido diluyendo, a la vez que desaparecían puestos de trabajo, los derechos que tantos años y tanto sufrimiento costaron. Hemos perdido muchas cosas en muy pocos años, empezando por la sangrante devaluación salarial, el horario de goma y el despido libre. El miedo al desempleo, la desesperación en muchos casos, hace que se pasen por alto la jornada, de 8 horas, las vacaciones, las condiciones dignas...

No rea así como imaginábamos el siglo XXI. Casi 130 años después de que en 1889, la Internacional Socialista declarara el 1 de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores, está en peligro la conciliación, la igualdad entre hombres y mujeres, en la que ya se había avanzado, aunque de forma insuficiente, el derecho a una jubilación sin sobresaltos y a un salario suficiente para vivir.

En España en general, y en Talavera en particular, no hay casi nada que celebrar en este Día del Trabajo, y sí mucho que hacer primero, para que no haya nadie que no pueda desarrollar su proyecto de vida por falta de un empleo, y segundo, para que el trabajo sea digno.

 Es momento de sumar esfuerzos, de dejar de lado posicionamientos políticos a corto plazo y victimismos que no llevan a ninguna parte. La crisis que se ha cebado especialmente en esta tierra, nos exige un esfuerzo mayor para salir adelante, para construir el presente y para mirar al futuro con esperanza. Y esto sólo puede conseguirse desde el consenso, desde el diálogo, el acuerdo y la cooperación entre instituciones, pero también entre todos los agentes sociales, porque aquí no sobra nadie y nos duele en el alma cada persona que ha tenido que salir de Talavera para buscarse el pan, incluso con una carrera, dos carreras, un máster, dos másteres…

Los políticos, las instituciones, debemos estar a la altura, pero también los empresarios y, por supuesto, los ciudadanos, para recuperar la senda del progreso, para buscar fórmulas que garanticen un futuro para la ciudad y la comarca. De esto sólo podemos salir juntos, llamando a todas las puertas, sí, pero teniendo claro que estamos obligados a entendernos, a remar en la misma dirección. La dirección de la dignidad.

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