jueves, 5 de mayo de 2016


Antes José Julián Gregorio, Ramos o Riolobos aparecían con un papelito que actualizaban para la ocasión con los supuestos días de retraso de la llegada del AVE a nuestra ciudad. Que por cierto, ya no saca nadie, pero que deberían molestarse en sumar.

Lo irrenunciable para el Partido Popular en la oposición, se convirtió de inmediato en prescindible, una vez en el gobierno. Especialmente en lo relativo a un proyecto vital para el desarrollo de Talavera como es la implantación, el paso y parada de la Alta Velocidad. Solo bastaron seis meses en el gobierno para que el desaparecido Gonzalo Lago y su partido renunciaran al soterramiento de las vías.

Los calificativos que el PP de Talavera empleaba para afear ese proyecto eran, “tren carraca”.

Recuerdo a la Sra. Riolobos, hablar del “tren de la bruja”. Cuestionar el uso compatible del transporte de mercancías diciendo que si los borregos irían delante o detrás de los pasajeros en el tren.

Hoy Jaime Ramos permite que el Delegado del Gobierno de Castilla la Mancha, a la postre talaverano y más a la postre del PP de Talavera. Justifique que una importante inyección económica sobre el trazado de alta velocidad se realice en Extremadura y no en Castilla la Mancha. ¿Que se podía esperar si desde que el PP llegó al gobierno se ha empeñado en desmantelar el paso y parada del AVE por talavera?

Ni el tal Gregorio pesa nada, ni aporta nada, ni exige, ni decide nada que no se haya negociado antes en otras esferas. Y ahí es donde parece que ni está, ni se espera a Jaime Ramos que permite y consiente que su compañero justifique que la inversión se realice en Extremadura.

Se acuerda Sr Ramos, de aquello que usted decía de que” pinta lo que la Paca en los títeres”.

Hoy, parafraseándole se lo podemos aplicar a usted.

El Sr. Gregorio también está en funciones, por tanto, no es objetivo político, mucho menos por el desempeño de sus responsabilidades partidarias. Así que, qué se quede o qué se vaya no tiene la menor trascendencia.

Pero sí es exigible la lealtad institucional de las administraciones que teniendo la responsabilidad la obvian. Esa exigencia empieza en la Plaza del Pan. Y Ramos, como alcalde de Talavera, tiene obligaciones para con esta ciudad y sus gentes, además de para con los afiliados del PP.

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